La precesión de los equinoccios… el evento que hemos esperado por 12.500 años
En la escuela nos han enseñado
que la tierra posee dos movimientos; uno de traslación, a lo largo de la
órbita
alrededor del sol y otro de giro sobre el eje que pasa por los polos de
la
tierra, llamado de rotación. Pero esto no es exactamente cierto, pues
nuestro
planeta, tiene realmente 4 movimientos. Los dos que enseñan en la
escuela y
otros dos, que no se nombran mucho, llamados, nutación y precesión. Este
último
movimiento, llamado precesión, es comparable con el fenómeno que
normalmente se
observa en los trompos; en los que, además del movimiento de rotación,
es
posible observar como el eje entre sus polos norte y sur describe un
circulo, Haciendo
que este dibuje un cono, lo cual es válido para todo cuerpo que rota
bajo el
influjo del planeta tierra y su campo gravitacional.

Astronómicamente, esta vez, como
en todos los solsticios de invierno, que acontecen el 21 de diciembre de
cada
año, aproximadamente; el hemisferio
norte vera la noche más larga del año, pero además será, al mismo
tiempo, la
noche más larga en los últimos 25.000 años de la humanidad, pues el eje
de la
tierra producirá su ángulo más extremo y será el día en que el sol se
levante
menos sobre el horizonte, desde ese entonces, para el hemisferio norte
de
nuestro planeta.
En términos, más específicos y
pensando en lo que el hombre percibirá ese día, en cuanto al fenómeno;
pudiéramos decir que, será el día en que el hombre vea a su astro
primordial,
levantarse la menor altura por encima del horizonte, notándose la
duración del
día mucho más corta que la de la noche. En particular, se producirá la
noche
más larga en los últimos 25.000 años, como ya se dijo. Se puede decir,
que en
ese solsticio de invierno, nuestro Sol tendrá la menor fuerza que jamás
ha
observado la civilización humana conocida. A lo que se sumará que el
hombre
podrá observar los planetas del sistema que son visibles, a lo largo de
una
línea recta que unirá a Saturno con el centro de la galaxia.

Nunca faltan los que han hecho
predicciones de lo que acontecerá y del porque los Mayas no quisieron
contar
más sus días, después de esta particular efeméride. No faltarán los
pseudo
científicos prediciendo catástrofes, ni los astrólogos poco serios,
haciendo
predicciones a partir del acontecimiento que la humanidad se prepara a
vivir,
ese particular solsticio de invierno. La verdad fenoménica es que lo
único
particular, que la razón permitirá concluir, para ese día, no es otra
cosa que
el cierre de un ciclo de 25.000 años y con él, el comienzo de otro que a
partir
de ese momento comenzará.

El término “más joven que nunca” es
casi literal, por la particular condición de que la posición solsticial
del sol
será la más baja, desde hace miles de años, y con cada giro anual, el
sol ira
tomando fuerza progresivamente. Pero también será, al mismo tiempo, la
noche
más adulta y madura en miles de años. Si se divide el circulo de la
precesión
en cuatro partes, podemos observar que este círculo presenta dos
posiciones
extremas, una donde el eje de la tierra está en su máxima posición
alejada del
influjo solar, que sucede el 21 de diciembre de este mismo año
aproximadamente
y otra que sucederá y ha venido sucediendo cada 12.500 años donde el eje
de la
tierra está en su posición más cercana al sol y por tanto a su
influencia.
El ciclo de 25.000 años no es
extraño a las civilizaciones antiguas. Para el hinduismo, el ciclo de la
precesión es llamado “aliento de Brahama”; para los griegos de la época
de
Platón, el periodo es considerado el “año Platónico”. Hiparco de Nicea
fue el primero en dar un
valor muy aproximado de la precesión de la tierra, Ptolomeo atribuye la
fecha
de este cálculo entre los años 147 a.C. al 127 a.C. Sin embargo, hay
indicios
de que, aun cuando el fenómeno era conocido, al menos en parte por los
sabios
antiguos; Cidenas advirtió este desplazamiento, ya para el año 340 a.C.
Lo que realmente produce el
movimiento de precesión de la tierra, no es más que el efecto del
momento de
fuerza, que se percibe por el achatamiento en los polos y el
ensanchamiento
ecuatorial del planeta, que dada la diferencia de masa entre los polos y
el
ecuador, además de la inclinación del eje, produce su máximo momento de
fuerza
durante los solsticios, obligando así el cabeceo del planeta, que
intenta
compensar la diferencia. Este cabeceo que por la rotación dibuja una
circunferencia
es lo que llamamos movimiento de precesión. De forma tal que, si la
tierra
fuese perfectamente esférica, no existiría este movimiento y no habría
por
tanto modificación alguna en la dirección del eje terrestre.

Haciendo, por otro lado, una
analogía con un reloj de manecillas, lo que sucederá en ese solsticio
particular, es equivalente a que todas las manecillas estarán en las 12,
tal
cual como el reloj salió de fabrica, antes de darle la primera cuerda o
insertar por primera vez las baterías en el mecanismo, que pienso es una
razón,
también a considerar cuando los Mayas calcularon el tiempo de su
calendario
hasta esa particular fecha. Pero hay una importante diferencia que solo
es
posible percibir cuando se comprende bien lo que sucede. Desde hace
12.500 años
aproximadamente, el eje terrestre ha venido moviéndose hacia este punto,
vale
decir, ha estado alejándose o buscando el máximo ángulo con el plano
orbital
del sol; es decir, se ha estado alejando lentamente de la influencia
solar
directa, para el hemisferio norte; y a partir de ese momento, comenzara
un
viaje de retorno buscando nuevamente el ángulo equivalente, pero en
oposición,
es decir, que el hemisferio norte dará su cara más directa al sol, hasta
dentro
de 12.500 años. Simbólicamente, podríamos decir que está llegando a
término el
gobierno solar en el hemisferio norte y comienza el gobierno de la
noche,
entendiendo que aquí la noche es tan solo lo opuesto a la luz y en
ningún momento,
se pretende la connotación negativa que nuestra cultura le da a la
oscuridad,
que durara 12.500 años, hasta que nuevamente entregue la posta o testigo
y toda
la vuelta comience de nuevo. También pudiéramos decir que, hasta ese
momento de
la precesión equinoccial, el giro se ha venido dando desde la luz a la
oscuridad y ahora el mismo giro continuara su marcha desde la oscuridad
hacia
la luz.


Finalmente, no puedo más que
proponer, que estemos muy atentos, con lo que a partir de ahora, va a
acontecer
en nuestro entorno, pues las cosas de la manifestación comenzaran a
moverse de
manera diferente desde el solsticio y por los próximos 12.500 años, pues
si
todo es como se ha dicho, los cambios que se suceden en el macrocosmos,
ven su reflejo
en el microcosmos y viceversa, por lo que el cambio del sentido de
movimiento
que sufrirá el eje de rotación terrestre, deberá tener un reflejo en
nuestro
propio eje rotacional, que no es precisamente el que va de la cabeza a
los
pies, puesto que nuestro medio día se ubica anatómicamente en otra línea
de
nuestro cuerpo físico. Dejo así al lector, la inquietud de buscar ¿Cual
es su
propio medio día? y ¿Cuál es el cambio que sobre este se producirá? En
los próximos
12.500 años.
Te falto Sebastian Sanchez y Nicolas Basjajajaj
ResponderEliminarNico, podes entrar vos y ponerlo creo
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